Entrenamiento

Ejercicios para fortalecer el suelo pélvico: Guía práctica para hacer en casa

Tiempo de lectura: 5 minutos

Mantener una buena salud física va mucho más allá de entrenar los brazos, las piernas o los abdominales. Existe un grupo muscular en la base de nuestra pelvis que, a pesar de ser invisible, cumple una función vital en el bienestar diario: el suelo pélvico. Cuando estos músculos se debilitan, aparecen problemas muy incómodos y frecuentes como los escapes involuntarios de orina al toser, reír o hacer deporte, el dolor de espalda baja o la pesadez en la zona íntima. La buena noticia es que, al igual que cualquier otro músculo de tu cuerpo, el suelo pélvico se puede entrenar. Si estás buscando los mejores ejercicios para fortalecer el suelo pélvico de forma segura, en esta guía te explicamos cómo localizarlos correctamente y cómo diseñar una rutina sencilla y efectiva para realizar en tu propia casa.

¿Qué es el suelo pélvico y por qué pierde fuerza?

El suelo pélvico es un conjunto de músculos y ligamentos que cierran la parte inferior de la pelvis. Imagínalo como una hamaca flexible encargada de sostener órganos tan importantes como la vejiga, el recto y, en las mujeres, el útero. Cuando esta hamaca funciona correctamente, se contrae y se relaja de forma automática para controlar los esfínteres y estabilizar la postura. Sin embargo, hay varios factores comunes que pueden debilitar esta musculatura a lo largo de la vida:

  • El embarazo y el parto: El peso del bebé durante los meses de gestación y el esfuerzo del parto estiran y debilitan estos tejidos.
  • Deportes de impacto: Actividades como correr, saltar o levantar pesos pesados de forma incorrecta aumentan la presión dentro del abdomen, empujando el suelo pélvico hacia abajo.1
  • Estreñimiento crónico: Hacer esfuerzos repetidos al ir al baño somete a estos músculos a una sobrecarga continua.
  • El paso del tiempo y la menopausia: Los cambios hormonales (especialmente la bajada de estrógenos) hacen que los músculos pierdan masa y elasticidad.

El primer paso: Cómo aprender a sentir el músculo

El mayor error al intentar hacer ejercicios para fortalecer el suelo pélvico es apretar los músculos equivocados. Casi el 30% de las personas terminan contrayendo los glúteos, las piernas o metiendo la tripa con fuerza en lugar de activar la zona correcta2.

El test de control

Túmbate bocarriba con las rodillas flexionadas y los pies apoyados en el suelo. Respira de forma lenta y relajada.

  • La técnica: Imagina que tienes ganas de ir al baño y quieres cortar el flujo de la orina o aguantar un gas. Siente cómo los músculos que rodean la zona genital y el ano se cierran y se elevan ligeramente hacia el interior de tu cuerpo.
  • Lo que NO debes hacer: Tu abdomen debe permanecer relajado (no metas la tripa bruscamente), tus glúteos no deben tensarse y tus piernas no deben moverse. Tampoco aguantes la respiración; debes ser capaz de mantener esa pequeña contracción mientras sigues respirando de forma natural.

Rutina práctica de ejercicios para hacer en casa

Una vez que has localizado el músculo, realiza esta rutina sencilla 3 o 4 días a la semana. Solo te llevará unos 10 minutos.

Bloque A: El método de contracción y relax (Ejercicios de Kegel)

1.Paso 1: Contracciones lentas (Para ganar resistencia):Hacer 10 repeticiones.

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Contrae el suelo pélvico de forma suave pero firme. Mantén la contracción durante 5 segundos mientras respiras normalmente. A continuación, relaja el músculo por completo durante otros 5 segundos. Es muy importante respetar el tiempo de descanso para no agotar el músculo.

2.Paso 2: Contracciones rápidas (Para evitar escapes al toser):Hacer 10 repeticiones.

Contrae el suelo pélvico con fuerza durante 1 segundo y relájalo inmediatamente durante otro 1 segundo. Este ejercicio entrena los reflejos del músculo para reaccionar rápido cuando estornudas, ríes o das un salto.3

3.Paso 3: Relajación diafragmática:Durante 2 minutos.

Túmbate bocarriba, pon una mano en tu abdomen y concéntrate en respirar. Al tomar aire por la nariz, siente cómo tu abdomen se eleva y tu suelo pélvico se destensa. Al soltar el aire, deja que todo vuelva a su sitio. Esto evita que el músculo se quede rígido o contracturado.

Bloque B: Movimientos combinados simples

El puente de glúteos básico

Túmbate bocarriba con las rodillas dobladas. Toma aire por la nariz. Al soltar el aire por la boca, activa tu suelo pélvico (el gesto de aguantar la orina), aprieta los glúteos y eleva la cadera hacia el techo hasta formar una línea recta con tu cuerpo. Mantén la posición arriba 2 segundos, toma aire y baja lentamente relajando la musculatura. Realiza 3 series de 10 repeticiones.

El gato-camello (Postura a cuatro patas)

Colócate en el suelo apoyando las manos y las rodillas (en cuadrupedia). Al tomar aire, arquea la espalda suavemente hacia abajo mirando al frente y relaja el suelo pélvico. Al soltar el aire, arquea la espalda hacia arriba (como un gato enfadado), esconde la cabeza entre los hombros y aprovecha para realizar una contracción suave de tu suelo pélvico hacia dentro. Realiza 3 series de 8 repeticiones.

Buenos hábitos diarios para proteger tu suelo pélvico

Hacer estos ejercicios no servirá de mucho si durante el resto del día dañas la zona sin darte cuenta. Aplica estos tres consejos básicos en tu rutina:

  1. Evita empujar al ir al baño: El estreñimiento es uno de los mayores enemigos del suelo pélvico. Empujar con fuerza estira y debilita estos músculos. Intenta elevar las rodillas colocando un taburete pequeño bajo tus pies cuando estés sentado en el váter; esto cambia la postura anatómica y facilita la evacuación sin esfuerzo.
  2. Cuida tu postura al levantar peso: Si vas a coger algo pesado del suelo (o a levantar a tu hijo/nieto), dobla las rodillas, contrae el suelo pélvico justo antes de hacer la fuerza y suelta el aire por la boca mientras te levantas. Nunca hagas fuerza conteniendo la respiración.
  3. Mantén una postura erguida: Sentarse encorvado o «despatarrado» en el sofá hace que todo el peso de las vísceras caiga directamente sobre el suelo pélvico. Intenta sentarte apoyando el peso sobre los huesos de los glúteos y manteniendo la espalda recta pero relajada.

Conclusión

prender a incorporar ejercicios para fortalecer el suelo pélvico en tu vida diaria es una de las decisiones más inteligentes que puedes tomar para tu salud a largo plazo. Es un entrenamiento limpio, cómodo, que no requiere material y que previene complicaciones futuras que limitan mucho la autonomía personal. Tomar conciencia de esta parte de tu cuerpo, aprender a relajarla y contraerla en coordinación con tu respiración y protegerla durante tus esfuerzos cotidianos te permitirá mantener un cuerpo fuerte, estable y seguro. Empieza hoy mismo con los ejercicios básicos y recupera el control de tu bienestar desde la base.

Referencias científicas

  1. Hodges, P. W. & Sapsford, R. – «Co-activation of the pelvic floor and abdominal muscles during respiratory and postural tasks» – Neurourology and Urodynamics / PubMed ↩︎
  2. Bump, R. C., Hurt, W. G., Fantl, J. A., & Wyman, J. F. – «Assessment of Kegel pelvic muscle exercise performance after brief verbal instruction» – American Journal of Obstetrics and Gynecology / PubMed ↩︎
  3. Bø, K. – «Pelvic floor muscle training is effective in treatment of female stress urinary incontinence, but how does it work?» – International Urogynecology Journal / PubMed ↩︎

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